martes, 23 de abril de 2013

"Había una vez..."

Ni recuerdo ya cuándo los cuentos se silenciaron en mí y dieron paso a los mitos. Gracias a los mitos pude encontrar más sentido a mi vida en algún momento en el que este brillaba por su ausencia.

Los cuentos infantiles han vuelto a mi vida gracias a Nur y... a Alex.
Fue el verano pasado, en agosto. Nur tenía 2 años y 4 meses. Habíamos ido introduciendo pequeñas historias impresas, libros de libujos para bebés, libros donde buscar dibujos y contar historias a través de buscar personajes y localizar colores, animales o números, como los de Richard Scarry.
Una noche que Alex y yo acompañamos a Nur a dormir, su padre empezó a contarle un cuento extraordinario: "Había una vez una princesita que se llamaba Nur que vivía en un palacio de amatista, con un salón de topacio y un trono de rubí..."
Poco a poco, los tres, Alex como narrador y Nur y yo como oyentes, fuimos entrando en el mundo de los cuentos de hadas, princesas, piratas y sirenas viajamos por paisajes fantásticos que se cruzaban y se interrelacionaban dejando un rastro de magia y de asombro en el cual nos sumergimos olvidando por completo dónde estábamos.
A partir de aquel día y despues de aquel primer viaje capitaneado por el capitán Alex, Nur ha viajado en un sinfín de aventuras más que han hecho del cuento uno de los protagonistas de esta familia. También ha habido cuentos visuales, como la película de E.T o "El Mago de Oz", a los que Alejandro ha dado vida otra vez en la imaginación de Nur durante el rato antes de acostarse, en medio de la oscuridad y el silencio. Él es el contador de historias que creció rodeado de mitos como el de Perseo y el de el gigante Atlas, y que ahora le trasmite esa magia a su hija recuperando esa tradición familiar.

Yo, por mi lado no tengo ese don. Prefiero leerle un cuento o jugar un poquito con ella en la cama antes de dormir, o aprovechar  esa oscuridad y silencio para explicarle algo de los que haya ocurrido durante el día que necesite aclaración. A veces utilizo el cuento para hacerlo... entonces el cuento se vuelte terapéutico para las dos: si un día he tenido menos paciencia de la que suelo tener, o le he alzado la voz a Nur, o hemos "luchado" por el poder en alguna situación, si algún día mi sombra se ha apoderado de mí oscureciendo nuestra tarde, le cuento un cuento a Nur sobre alguno de sus personajes favoritos, y entonces incluyo la historia que nos ha pasado a nosotras dos dentro del mismo, como si le estuviera pasando al personaje. Pero entonces incluyo los sentimientos de los dos personajes que se enfrentan o que no se entienden, o los sentimientos del que "se porta mal" o del que se siente herido.
do, no soy buena contando cuentos. No me fluye la imaginación, me viene la pereza y el cansancio (cuando acompaño a Nur a la cama estoy ya súper cansada de todo el día) y simplemente
De alguna manera Nur sabe y entiende, y la energía, dentro de esa oscuridad y ese silencio previos al sueño profundo, se transforma, se suaviza, recupera su textura, y la puedo abrazar suavemente y con firmeza, y me puedo perdonar, y decirme, "mañana será otro día, gracias".

Como le hemos ido cogiendo el gustillo a los cuentos (contados, leidos, imaginados), y cada vez nos gustan más, decidí acomodar en casa un rincón de lectura para Nur. En él se refugia la estrellita mientras preparo la comida, tiendo la ropa o contesto a un e-mail. En él pasamos ratos largos y cortos juntas recorriendo con el dedo las líneas ilustradas de sus cuentos favoritos, entreteniéndonos en los dibujos o en las historias paralelas que surgen en medio del cuento. Porque tan importante es el recorrido por la historia como el entretenerse por el camino, aunque luego olvidemos qué cuento estábamos contando, aunque volvamos a dejarlo en la estantería sin terminarlo para coger uno nuevo. Lo importante son esos momentos que pasamos juntas en los que los que las hadas y sas musas se confabulan para que podamos disfrutar la una de la otra, acurrucarnos y hacernos cosquillas, encontrarnos entre las ilustraciones y los personajes de fantasía...
La Magia de los cuentos ha vuelto a mi vida, y lo ha hecho para quedarse.  
¡Bienvenidos piratas, hadas, brujas malvadas, lobos feroces, bienvenidas princesas modernas y clásicas! ¡Bienvenidos mostruos, madrastras y reinas, principitos, conejos acelerados, niños perdidos, manzanas envenenadas! ¡En esta casa vive el Arte y las musas son bienvenidas! ¡Que se corra la voz! ¡Los cuentos están vivos!

7 comentarios:

La Gallina Pintadita Carmen dijo...

Quien tuviera el placer de oir esos mágicos y terapéuticos cuentos en la oscuridad. Dices que no eres una gran cuentera pero lo dudo, solo de imaginar cómo mezclas realidad y ficción para reconciliar vuestros días es una delicia.

Noraya dijo...

Hola Carmen preciosa,
Suelo hacerlo es para poder explicarle a Nur desde otro punto de vista por qué he tenido menos paciencia de lo normal, por qué me he portado como una bruja ese día... También lo uso cuando ha tenido algún conflicto en el cole, de esta manera pasamos el conflicto a primer plano y lo observamos desde otro punto de vista.
Sí, ése fue un buen descubrimiento, no sé si una delicia, pero al menos muy terapéutico... ;)

Un abrazo y gracias por pasarte por aquí, yo estoy un poco off de todos vuestros blogs, ¡tendrían que multiplicarse las horas!

Mónica Leyva dijo...

Me ha encantado este post, yo tampoco tengo ucha paciencia para contarle cuentos a mi pequeña,pero noto que a ella le fascina cuando su papá o yo le contamos uno. Casi siempre son inventados, y no demasiado rebuscados, pero a ella siempre le gusta que le contemos uno, dos, tres,..., no se cansa, por eso creo que tengo que esforzarme mas, porque ella es una esponjita, y se lo merece. También me ha gustado mucho tu técnica para hacer un valance del día, y con tu permiso voy a copiarme y lo pondré en practica. Un saludo.

mamácolibrí dijo...

No es necesario que tu tb hagas lo que Alex. Es maravilloso que él se desenvuelva tan bien y os haga vivir mil aventuras pero cada uno tiene su esencia y lo importante es que Nur se nutra de ambos, con vuestras formas distintas de abarcar las cosas la enriqueceréis mucho más.

Noraya dijo...

Sí, tú lo has dicho mamácolibrí, Nur se enriquece con nuestras diferencias, y nosotros, como pareja, también!!

Mónica, cópiate lo que quieras, si te parece bueno, a mí también!
Un abrazo a las dos!

Vicky dijo...

Hola Noraya ! me encanta el rinconcito de lectura de tu peque. ¿podrías recomendarme algunos de los libros que más le hayan gustado a ella? estamos mirando libritos para Vera y no nos decidimos. Un beso!

Noraya dijo...

Hola Vicky!!
Hay muchos libros maravillosos, depende de la época. Nos gustan mcuho los de Richard Harris, y algunos libros con Pop Arts, como Peter Pan o El Libro del a selva. También "Donde habitan los monstruos", creo que es su nombre en español.
A Nur le gusta cualquier cuento en que se le haya contado antes, enla cama o en la cena... después cuando ve los dibujos está más familiarizada y lo disfruta más. No sabría qué recomendarte, porque tenemos cuentos raros, la historia de perseo y otras mitológicas, un cuento de la infanta Margarita que nos regaló la abuela, del Museo del Prado... este le gusta mcuho porque fue a ver Las Meninas y porque es una princesa "de verdad"...
Creo que lo más importante de los cuentos es que estés tú presente de alguna manera, y que los dibujos le gusten o le sean familiares, muchas veces elige ella misma ;)

Si le gustan los libros,le gustará cualquier cosa que le hagáis interesante! :)
Un abrazo,
Noraya

Publicar un comentario